LAS OBRAS DE PEDRO FAUSTO Y ROSARIO VARCÁRCEL EN UNA EDICIÓN DE ANTOLOGÍA ERÓTICA ALEMANA


Las obras de Pedro Fausto y los textos de Rosario Varcárcel en una edición de antología erótica alemana.

Recientemente se ha publicado el número 26 de “Mein heimliches Auge”, una conocida antología de textos eróticos de las las editoras alemanas Claudia Gehrke y Uve Schmidt (Editorial  Konkursbuch) donde podemos encontrar las aportaciones de alguno de nuestros artistas canarios.

La primera edición de “Mein heimliches Auge” se publicó por primera vez en el año 1982. Se compone de dibujos, retratos, fotografías, cuentos, ensayos, poesía, relacionados con el mundo del erotismo. La editorial Konkursbuch ha publicado nóvelas y cuentos sobre Canarias, ya en 1985 el primero libro bilingüe alemán y español sobre la Isla de La Palma, una antología de cuentos, poesía, fotos, fotos historicas, de autores de La Palma y de Alemania.

En esta última edición de “Mein heimliches Auge” podemos encontrar obras del palmero Pedro Fausto, que ilustra la portada del libro. Además de la pintura de Pedro Fausto, también aparecen obras del pintor canario Manuel Ruiz.

En cuanto a los textos, la literatura erótica es un género con poca  presencia en Canarias, pero en ” Mein heimliches Auge”  aparecen textos de la escritora grancanaria Rosario Varcárcel, con su cuento Das handy klingelt (Suena el móvil), que figuraba en su libro de relatos El séptimo cielo (Anroart). Entre dos cuerpos  se introduce un elemento, a primera vista poco apropiado, como es un móvil…

“… Tiene 35 años y no cree en el amor. No quiere una relación seria. Yo, Mireya, no he cumplido los 30. Desde hacía un tiempo era su amiga predilecta y creía ciegamente en el amor, por lo tanto estaba condenada a llevarme desengaños. Pero siempre que podíamos nos escapábamos a su apartamento, dos horas para estar a solas, para descansar sobre su pecho. A mí me gustaba defender nuestro espacio, nuestra intimidad.

Nos veíamos un par de veces a la semana para hacer el amor. El podía olvidarse de su cepillo de dientes pero nunca del cargador del móvil. No le gustaba desconectarlo. Eso me ponía nerviosa.

-No puedo permitir que se me estropee una operación por no coger a tiempo una llamada.
El es así: inquieto, un manojo de nervios.
Un día estábamos en el apartamento los tres: Eugenio, el móvil y yo. Abrazados en la cama nos dábamos un largo beso…”
“Suena el móvil” – Rosario Varcárcel

 


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