Una historia con final agridulce


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Gina  Gianna  Gela desgraciadamente no sobrevieron Cachorros rescatados en Fuencaliente

Las pequeñas Gina, Gianna y Gela no tuvieron el final que esperabamos …

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8 de agosto de 2013

Un historia con final agridulce

El mes pasado publicábamos la historia del rescate de unos cachorros de podenco en Fuencaliente. Una historia  que parecía que iba a tener un buen final, pero no ha sido así del todo.

Los nueve cachorros fueron rescatados de su escondite por vecinos del Caserío la Fajana, más tarde, Antje, una persona muy vinculada y sensibilizada con estos temas, se hizo cargo de ellos en su albergue privado.

Desgraciadamente hemos recibido la noticia de que todo el amor y dedicación que les ha dedicado no han sido suficientes para que todos sobrevivieran. Cuando son tan pequeños y como hasta determinado momento no se les puede vacunar están a expensas de muchas enfermedades, entre ellas el parvo, una enfermedad que la mayoría de las veces es mortal.

Antje nos cuenta  la historia de estos cachorros y su experiencia desde que los acogió.

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Fue un 7 de Julio cuando me trajeron 8 cachorritos de Fuencaliente, eran 9 pero uno de ellos fue adoptado antes de traérmelos, su madre, una perrita podenca que por lo visto ya ha parido otra camada en el mismo lugar, fue abandonada a su suerte y dio a luz en una madriguera, solita y sin cariño. 

Los amables vecinos del Caserío la Fajana, se hicieron cargo de ellos, para vigilarlos y darles de comer, haciendo turnos de vigilancia para que no les pasara nada.

Los perritos crecieron y claro, ya les llamaba la curiosidad para saber “que es lo que hay allí fuera”, impacientes para inspeccionar el entorno. Pero allí había peligro para ellos, ¡mucho! Entonces se decidió buscar una solución para ellos, para que no fueran atropellados o les ocurriera cualquier otra cosa. 

Unas personas de mucho corazón se encargaron de cogerlos y traérmelos aquí, a nuestro albergue privado de perros abandonados que cada vez está más lleno de tantas pobres criaturas que nadie quiere. 

Ellos no entienden nada, siendo siempre tan fieles a sus amos y éstos, cuando ya se cansan de ellos, o los dejan a su suerte o los matan, porque ya no sirven para nada. Los cachorritos estaban asustados, solos, sin mama que tanto los ha mimado. No se pudo cogerla a ella y se quedo allá. 

Poco a poco entraron en confianza, jugaron, y fueron mimados por nosotros, desparasitados etc.

Era una alegría diaria verlos crecer, jugar, comer y cada día más seguros de sí mismos. Todos los días salían un ratito para estar con los “grandes” que tanto les impresionaban, y todos eran buenos con ellos. Hasta que un día, para ser exacta el 26 de julio,  los dos primeros empezaron a sentirse mal, diarrea, vómitos… Nuestros pequeños que se llamaban Gina y Gazzi. Ya el 28 murieron esos dos, mi pequeña Gina y el pequeño Gazzi, luchamos juntos, aguantaron todo, inyecciones, infusiones… pero aún así no fue posible salvarlos. Gazzi cerró los ojos el domingo a las 15.30 h. y sólo dos horas más tarde la Gina, en mis brazos. Es muy triste ver como se te van y no puedes hacer nada, comenzando a vivir…

Ese mismo día comenzaron con los mismos síntomas otros dos, una era Gianna que murió ya el martes, era la tercera que se nos iba, y Gina luchó hasta el jueves para morir junto con Gio, que tampoco sobrevivió a la lucha contra la enfermedad. 

No pudieron vencerla, tal vez era su destino, sólo pasamos unas tres semanas juntos, felices, y yo feliz de haberlos recogido, pero no sirvió para nada.

Pero Gino, Giorgio y Guilia si han sobrevivido a la lucha, están ya fuera de peligro, ya comen y juegan de nuevo. Mereció la pena luchar.

Gino Giorgio y Guilia  sobrevivieron Cachorros rescatados de Fuencaliente

Gino Giorgio y Guilia sobrevivieron

Gazzi y Gio rescatados de Fuencaliente  tambien fallecieron

Gazzi y Gio, otros dos de los cachorros que fallecieron

Os llevo en mi corazón mis pequeños luchadores, Gina, Gianna, Gela, Gazzi y Gio, no os olvidaré nunca y espero que seáis felices donde estáis ahora, sin dolores, ni hambre, ni maltrato por parte de los ser humanos.

Os quiero. Y seguiréis en mi corazón junto a todos los que, de una forma u otra, se han ido. 

Antje Albrecht

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Saray Medina, quien nos ha envíado las dos partes de esta historia quiere agradecerle a Antje su dedicación y decirle:

“Hay hombres que luchan un día y son buenos. Hay otros que luchan un año y son mejores. Hay quienes luchan muchos años, y son muy buenos. Pero están los que luchan toda la vida, esos son los imprescindibles”.

Así  eres tú Antje.

 

 

 


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