La Sinfónica de Tenerife estrena una obra del compositor palmero Luis Cobiella


Con este concierto la Sinfónica de Tenerife se abre a los recuerdos musicales con el estreno mundial de Cinco canciones del compositor palmero Luis Cobiella.

El viernes 8 de junio la Orquesta Sinfónica de Tenerife dirigida por Victor Pablo Pérez dará un concierto en el Auditorio de Tenerife Adán Martín bajo el título Recuerdos. Participará Candelaria González, soprano, y está adaptada para la ocasión por Armando Alfonso.

Las Cinco canciones  que se estrenan fueron gestadas por Luis Cobiella (1925-2013) en diversas épocas de su vida siguiendo también motivaciones diferentes.

El programa, que se completa con la Sinfonía nº 4 en Sol mayor de Mahler, será conducido por el director honorario de la formación del Cabildo, Víctor Pablo Pérez.

PROGRAMA

01. Luis COBIELLA (1925-2013)

Cinco canciones, para soprano y orquesta —Orquestación Armando Alfonso

Décimas del mal amor, op. 204: Tranquilo Nana del caballito, op. 114: Moderato

Nana para dormir la pregunta de Tchaikowsky, op. 130: Adagio

Un cisne de ternura- Y era un niño, op. 158: Moderato Vengo de amores herido, op. 119: Serenamente

02 . Gustav MAHLER (1860-1911) Sinfonía no 4 en Sol mayor

        Bedächtig, nicht eilen [Circunspecto, sin prisas] Im gemächlicher Bewegung. Ohne Hast [Con movimiento moderado. Sin prisa]. Ruhevoll [Tranquilo] . Finale: Sehr behaglich [Apacible]

Recuerdos

Luis-CobiellaLuis Cobiella Cuevas (Santa Cruz de La Palma, 23-III-1925; 24-VI-2013), solía iniciar sus creaciones musicales con breves anotaciones que dirigía a los intérpretes. En estas preliminares acostumbraba a describir escenarios, perfilar personajes o esbozar sensaciones que revelaban un profundo y venerado respeto hacia el acto interpretativo. Muchas de estas explica- ciones consisten en aclaraciones etimológicas de conceptos que, de una u otra manera, se hallan presentes en su música y ayudan a comprender o contextualizar sus intenciones. Por ese motivo es pertinente comenzar estas notas precisando en su memoria el significado del verbo “recordar”, pues es, al fin, el evocador objeto que esta tarde nos convoca. La palabra de la que deriva el título de este programa proviene del latín recordari y está formada por el prefijo re (volver a) y el sufijo cordis (corazón), que unidos significan de forma aproximada “volver a pasar por el corazón”. Así, los recuerdos se traducen posiblemente como los hechos o sensaciones que regresan a la memoria porque de alguna manera lograron conmoverla en el pasado. Desde esta lectura, además de ser un acto de justi- cia, la Sinfónica de Tenerife recuerda hoy a Luis Cobiella, el humanista que tanto y tan bueno legó a Canarias y a la Música.

El título Cinco canciones para soprano reúne sendas composiciones del autor palmero gestadas en épocas diversas bajo impulsos muy distintos. Por este motivo no conforman un ciclo concreto ni comparten un hilo argumental. Tampoco fueron concebidas –a excepción de Décimas del mal amor, op. 204–, para orquesta sinfónica, por lo que han sido adap tadas para la ocasión por Armando Alfonso. No obstante, estas canciones presentan una constante afín a la concepción  de Cobiella sobre este género, que le llevaba a tratar con el mismo protagonismo y autonomía cada una de las partes intervinientes con independencia de que fueran vocales o instrumentales. Siguiendo el orden que plantea esta selec- ción, el programa se inicia con las Décimas del mal amor, una composición de 2001 escrita sobre un poema de Luis Ortega. En ella, el canto desconsolado por un amor no correspondido halla en la música la extensión de su aliento, un lamento que queda luego diluido en acordes suspensivos. De 1954 data la Nana del caballito, op. 114, una pieza con tintes impre- sionistas, cargada de arabescos sobre los que cabalgan los versos de un poema de Constantino Aznar. Le sigue la Nana para dormir la pregunta de Tchaikovsky, op. 129 compuesta sobre un texto propio con el que Cobiella plantea el reposo de todas las incógnitas que suscita el Adagio de la Sinfonía no 6, «Patética», op. 74 del compositor ruso. En su brevedad, destaca el desarrollo contrapuntístico de una cita textual de la antedicha sinfonía. Las Dos canciones románticas, op. 158 es una obra estructurada en dos secciones dedicada a la memoria de sus amigos Elías Santos y Manuel Henríquez, también con textos de su autoría. Un cisne de ternura e Y era un niño, se articulan a través de Laura, una breve sección compuesta tras el visionado de la película homónima de Otto Preminger. Finalmente, Vengo de amores herido, op. 119 es una pieza de 1955 inspirada en la tradición de los cantos de trabajo.

José Lorenzo Chinea Cáceres  Historiador del Arte.

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