Un festival que nace del impulso de reunir arte, cuerpo y territorio; de escuchar la naturaleza desde la escena y celebrar lo salvaje, lo poético, lo que no se puede domesticar. Durante tres días, la isla se convertirá en un espacio de encuentro entre danza, música, palabra, performance y vida.
Desde el Llano de Argual hasta la Montaña de Tenisca, los artistas nos invitarán a mirar con otros ojos y a sentir el pulso de la tierra y del cuerpo.
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