El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma entrega la Medalla de Oro de la Ciudad a la Escuela de Arte


El acto se celebró el 4 de diciembre de 2013, a las 19:00 horas en el Teatro Circo de Marte de Santa Cruz de La Palma.

El Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma hará entrega de la Medalla de Oro de la Ciudad a la Escuela de Arte, de acuerdo con la resolución aprobada de forma unánime por el pleno capitalino en el pasado mes de noviembre. La máxima distinción que otorga el Consistorio será entregada en el transcurso de un acto solemne, abierto al público en general, que tendrá lugar a las 19:00 horas en el Teatro Circo de Marte.

Según el reglamento de Honores y Distinciones, la Medalla de Oro “es la más alta distinción que se concede a instituciones, organismos, entidades y, en general, a personas jurídicas, pudiendo concederse también a toda persona física o individual a quien se reconozcan méritos para ello”. Este reconocimiento ha sido otorgado en los últimos años a instituciones como el grupo Coros y Danzas Nambroque, la Real Sociedad Cosmológica, el Real Nuevo Club Náutico y más recientemente el Colegio Santo Domingo de Guzmán.

A estos nombres se une ahora el de la Escuela de Arte, fundada en 1913 como Escuela de Artes y Oficios de La Palma, un reconocimiento más que merecido para un centro que lleva cien años formando y encauzando las inquietudes artísticas de cientos de personas de nuestra isla en las más variadas disciplinas.

Según la resolución aprobada por el pleno, la concesión de la Medalla de Oro se produce “como público reconocimiento a su contribución decisiva a la historia de la educación y artística de la ciudadanía de Santa Cruz de La Palma, a la concienciación sobre el papel del arte como agente de acción social y cultural y a un largo proceso de sociabilización e implicación, así de su profesorado como de su alumnado, en la proyección del nombre de esta ciudad a través de una dilatada trayectoria histórica de cien años de andadura”.

Fotos del acto y de la Escuela.

El acto de entrega de la Medalla se celebró en el Teatro Circo de Marte, contó con la participación de toda la corporación municipal y los representantes del Cabildo Insular de La Palma y la Administración Insular del Estado. El alcalde de Santa Cruz de La Palma, Sergio Matos, acompañados por los portavoces de los grupos políticos del Ayuntamiento, Juan José Cabrera y Juan Ramón Felipe.

Pincha sobre ellas para verlas a tamaño completo.

La fundación en 1913 de la Escuela, originalmente Escuela de Artes y Oficios de La Palma, culmina el proyecto que desde hacía años venía demandando la población insular a través de distintas instituciones, entre las que destacan los ayuntamientos —que, por ejemplo, en 1910 solicitan en común al Ministerio de la Gobernación la dotación de un centro de enseñanza artística para la isla— y los medios de prensa locales, que desde principios del pasado siglo insistieron en la pertinencia de que La Palma contase con un órgano encargado de la formación técnica de la clase obrera en distintas disciplinas, como la forja y el trabajo de metales o la carpintería y la ebanistería.

Conviene recordar que todavía a principios del siglo XX, el panorama de las enseñanzas artísticas en La Palma mantenía en plena vigencia dos viejos modelos, incapaces de dar cobertura a la demanda de la juventud insular interesada por el aprendizaje de determinados oficios. De un lado, se encontraba el amaestramiento directo en los talleres —como ocurría en disciplinas como la cerrajería y la forja, la carpintería y la ebanistería o la albañilería—, a los que los pupilos accedían a través de un contrato de aprendizaje que les proveía de una instrucción, más práctica que teórica, en los distintos obradores, pero que no garantizaba ni una formación integral ni una democratización de las posibilidades de ascenso en la escala del oficio, dependiente, a menudo, más de las habilidades innatas del aspirante que de la adquisición estructurada de conocimientos. Durante estos años, destacaron en el desarrollo de este modelo algunas sagas familiares como la de los Carmona, los Duque y los Arozena, especializadas en la dirección de obras de edificación, el diseño y fábrica de mobiliario, la decoración de interiores, el arte de la carpintería y la forja, la cerámica y la alfarería, así como de la ya entonces decadente construcción naval.

Por otro lado, se hallaban las escuelas privadas, que contaban con enseñanzas específicas en materias como el dibujo técnico y artístico o la pintura, con cierta predisposición a la instrucción teórica, pero que, por su escasa inversión horaria y su restricción de la ratio (bien por la falta de recursos económicos del aspirante, bien por las limitaciones espaciales de las aulas), tampoco atendían con suficiencia la demanda para satisfacer una segura carrera profesional. Artistas locales como Victoriano Rodas o foráneos como Ubaldo Bordanova Moreno vinieron a cubrir en parte esta parcela de la educación artística a principios de la centuria.

En este contexto, una década antes de fundarse oficialmente la Escuela de Arte, en 1901, el Ayuntamiento de Santa Cruz de La Palma —por iniciativa de su concejal el historiador y años más tarde alcalde Juan Bautista Lorenzo Rodríguez— y la Real Sociedad Económica de Amigos del País de La Palma presentaron al gobierno del Estado sendas solicitudes para el establecimiento de una Escuela de Artes y Oficios en la isla, apoyadas por el general Enrique Bargés y Pombo y por el diputado a Cortes por La Palma Pedro Poggio y Álvarez. Ambas propuestas reconocían la necesidad de disponer de tal establecimiento por reportar «grandes ventajas» a este pueblo donde existe una juventud de intachables costumbres y ávida, como la que más, de enriquecer sus entendimientos con todos los ramos del saber humano».

Con estos antecedentes, por Real Decreto de S. M. el Rey Alfonso XIII, de 4 de abril de 1913, se aprueba la constitución de este centro educativo que, desde sus orígenes, contribuyó decididamente a profundizar en el estudio de las primeras letras y a la formación técnico profesional de su alumnado en una amplia gama de materias, entre las que sobresalieron en sus primeros años el Modelado y Vaciado, el Dibujo Artístico, la Historia del Arte, el Dibujo Lineal, los Elementos de Construcción, la Aritmética, la Geometría, la Mecánica, la Física, la Química, la Gramática, la Caligrafía, la Carpintería, el Bordado, la Forja y la Mecanografía; en los últimos tiempos, además de los estudios de Bachillerato, ha sumado ciclos de arte contemporáneos como la Fotografía o el Diseño, o ha recuperado antiguas técnicas de trabajo, destacando, sobre todo, por sus valores tradicionales, por su carácter novedoso dentro de esta clase de estudios y por la demanda que reciben entre el alumnado, los programas dedicados a la manufactura y diseño textil o la joyería.

Durante estos 100 años, la Escuela de Arte ha formalizado su posición estratégica como centro neurálgico de las enseñanzas de artes u oficios artísticos en Santa Cruz de La Palma. De ahí, que los tres emplazamientos que ha tenido durante esta centuria hayan venido en última instancia a subrayar el papel hegemónico que desde el punto de vista espacial y temporal ha jugado esta ciudad. En su primera etapa, la Escuela tuvo su sede en el antiguo número 6 del orden de la calle Álvarez de Abreu, una casona de dos plantas que distribuía los talleres de Carpintería y Forja en la primera, dedicando la segunda a oficinas de Secretaría más tres aulas: la de Dibujo, la de Bordado y la de Mecanografía. En su segunda etapa, compartió sede en la trasera del edificio del Instituto de Enseñanza Media Alonso Pérez Díaz, dando aún mayor proyección como centro de valor educativo al barrio de San Sebastián, en especial a su calle Fernández Ferraz. Finalmente, en su tercera etapa, que llega hasta la fecha actual, cuenta con instalaciones propias en el barrio de La Portada, junto a otro centro de formación primaria; ambos han aportado a esta zona, dedicada en lo antiguo a la producción agrícola y ganadera, una nueva dimensión como área para la cultura y el estudio.

Ni que decir tiene, la Escuela de Arte de La Palma ha supuesto para Santa Cruz de La Palma y, por extensión, para el resto de la isla, un incentivo para el fomento y la propiciación de la creación artística reglada. En este sentido, ha sido siempre activo el protagonismo que en su plantilla de profesorado han tenido los hijos de nuestro municipio. Sin entrar en pormenores, citemos, por ejemplo, dos casos significativos: los de Blas Hernández Carmona y Rosario Pinto Morales. Hernández Carmona ocupa, sin duda, un lugar preeminente en los orígenes de la primitiva Escuela de Artes y Oficios Artísticos de La Palma por haber sido su primer profesor de Dibujo Artístico e Historia del Arte y haber desempeñado durante varios años la dirección inaugural del centro. Su interés por el arte le llega a través de su ascendencia materna, los Carmona, uno de los linajes más prolijos de la historia artística palmera. Tíos suyos fueron, por ejemplo, el imaginero, pintor, decorador y fotógrafo Aurelio Carmona López y el retablista y diseñador Higinio Carmona López. Licenciado en Farmacia por la Universidad de Granada, con establecimiento abierto en el número 11 de la calle O’Daly de Santa Cruz de La Palma, Blas Hernández Carmona, fue hijo del capitán de las milicias provinciales Manuel Hernández Guerra y de Cornelia Carmona López. Hombre preocupado por la cultura y la política de su tiempo, promovió la discusión y el debate sobre cuestiones de diverso signo en la tertulia que mantenía en el cuarto trasero de su botica. Su talante emprendedor le llevó en 1893 a promover la instalación de la primera red eléctrica urbana de Canarias, que logró gracias a la constitución de la sociedad especializada en el ramo conocida como El Electrón, cuya presidencia asumió en sus primeros tiempos. Asimismo, varios años antes, en 1881, había participado también la fundación de otra sociedad, La Cosmológica, destinada a la creación de un Museo de Historia Natural y Etnográfico para la exhibición, conservación y estudio de la Zoología, la Botánica y la Geología en La Palma, y cuya primera secretaría también ostentó.

Por su parte, Rosario Pinto Morales inaugura en la Escuela de Artes y Oficios de La Palma la presencia de la mujer en el claustro de profesores a raíz de su ingreso como interina de Bordado en el curso académico 1937-1938. Hija de José María Pinto de la Rosa y de Emilia Morales González, Rosario Pinto aprendió el oficio con las enseñanzas de taller de su propia madre, reconocida como excelente bordadora. Entre los puntos más frecuentes de su producción sobresalen los estilos en realce, presilla, punto indefinido y arenilla. En 1955, en la III Exposición Nacional de Escuelas de Artes y Oficios Artísticos y de Trabajo, un mantel bordado salido de su aula fue premiado, junto con otros trabajos, con la tercera medalla. Suyo era el famoso lema insignia: «El arte de bordar consiste en saber pintar con la aguja». Además de la docencia, junto a su marido Celestino Cabrera Marrero abrió una sucursal en Santa Cruz de La Palma de una casa de bordados madeirense, primero en su domicilio de la calle Pérez de Brito (casa Massieu Lordelo, nº 66) y, luego, en la casona que el matrimonio compró en el número 3 de la calle San Sebastián. Concebida como una auténtica fábrica a gran escala, la producción, comercializada internacionalmente, contaba con varias trabajadoras contratadas, especializadas en las distintas labores (cortado, bordado, planchado) y con un taller de carpintería exclusivo donde se elaboraban las cajas de transporte; incluso, la hija del matrimonio, Rosario Cabrera-Pinto y Pinto, ejercía como lectora, como en las tabaquerías, de novelas por entregas que amenizaban el trabajo. Rosario Pinto también laboró como modista y costurera, encargándose del diseño y confección del vestuario de los carros y loas de la Bajada de la Virgen, a través del taller que improvisaba, junto con varias aprendices y maestras, en el salón principal de su casona del Pósito.

Pero qué duda cabe de que el mayor aliciente y el propósito de ser de la Escuela de Arte viene dado fundamentalmente por el esfuerzo y tesón de sus verdaderos y quizás únicos protagonistas: su alumnado. Gracias a todos ellos, la Escuela ha ido adaptando los contenidos de sus programas formativos a una creciente demanda y a una serie de cambios de orden social, cultural, profesional y artístico que se han ido sucediendo durante esta centenaria existencia. Santa Cruz de La Palma debe, pues, buena parte del acontecer de su historia artística a un alumnado que ha ido creciendo al calor de las enseñanzas impartidas en nuestra Escuela de Arte, desde las primeras generaciones formadas en sus aulas, como el recordado etnógrafo y filólogo José Pérez Vidal; en un curso de la década de 1920 principió su educación en disciplinas como el Dibujo, que años después sería de gran apoyo para las composiciones gráficas complementarias a sus estudios de materiales de la vida cotidiana, como la vivienda tradicional, los aperos de labranza o los útiles de pesca, que trazó en una colección hoy conservada en la Biblioteca Insular que lleva su nombre; es probable también que en la Escuela de Arte se forjara su afición por la faceta artística y que como humorista gráfico desarrollaría en su etapa madrileña el universal Pérez Galdós, y a la que Pérez Vidal consagró varios trabajos de estudio y edición.

Otros autores que capitanearon la historia mayúscula del arte en Santa Cruz de La Palma en el siglo xx principiaron su curriculum en las aulas de esta Escuela. Así, el perenne Francisco Concepción Pérez, nacido en la calle Montecristo de Santa Cruz de La Palma el 25 de diciembre de 1929. Descendiente por línea paterna de una estirpe de tabaqueros, Quico Concepción representa uno de los más valiosos exponentes de lo que se propuso con la fundación de la Escuela: servir a la vez como aliciente y vehículo de crecimiento y ascenso socio-cultural a los hijos de la clase obrera y más desfavorecida de la ciudad. Su ingreso en el centro en 1941, al socaire del maestro Félix Martín Pérez, alias Félix Castilla, Concepción inicia su especialización en disciplinas como el dibujo y el modelado. Luego comienza en solitario sus primeros trabajos y tras conocer al grupo de La Sabatina (liderado por Antonio González Suárez, Mario Baudet y Manolo Brito), continuó su carrera pictórica, especializándose, como sus maestros y colegas, en la pintura al natural y viniendo, con el tiempo, a convertirse en figura clave del tema del paisaje en Canarias. Sus óleos y acuarelas conforman un patrimonio artístico que sintoniza con la trayectoria de la propia Escuela, donde Concepción abre su primer pupilaje.

Por otro lado, las nuevas generaciones vienen presentando en el campo del diseño gráfico y publicitario notables avances, tal y como ponen de manifiesto algunos casos como el de José Ignacio San Luis —también nacido en esta ciudad—, que han proyectado a nivel internacional la imagen de la ciudad y de sus fiestas; ganador del concurso del cartel anunciador de la Bajada de la Virgen en su edición de 2010, su obra fue premiada por el jurado, que subrayó en ella «su modernidad», «las condiciones de equilibrio entre diseño, comunicación y promoción de una fiesta de relevancia internacional» y «la fuerza del trazo, su dinamismo y el impacto visual del mismo».

En su trayectoria centenaria, la Escuela de Arte siempre ha tratado de proyectarse hacia el exterior y esto ha supuesto la obtención de diversos galardones de ámbito estatal en varias ediciones de las Exposiciones Nacionales de Artes y Oficios Artísticos. Entre los más recientes, cabe citar el primer, segundo y tercer premio en el II Concurso de Artes Plásticas, Juegos Tradicionales y Deportes Autóctonos y Tradicionales Canarios (curso 2002-2003); en la 4ª edición (2005-2006), primer, segundo y tercer premio dentro de la modalidad de Nuevas Tecnologías y, 2º premio, en Dibujo; en la siguiente convocatoria (2006-2007), el primer y segundo premio, otra vez, en el campo de las Nuevas Tecnologías.

 

 

 

 

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